30 oct. 2016

Una relación desigual, entre iguales.

Es doloroso que nuestro gobierno tenga complejo de inferioridad frente a los Estados Unidos, siempre han querido “negociar” hasta la dignidad de nuestros compatriotas migrantes...



 Basta con revisar nuestra historia los últimos años para entender la relación  México-Estados Unidos.  Desde la apertura obligada, por intereses económicos muy puntuales,  generamos una enorme dependencia absoluta de la imagen de una cultura viciada.  Dado que no pudo ni existe competencia cuando la economía y el contexto social de una de las partes es tan desigual, tan endeble y muchas veces inexistente.   México no había ni ha ganado del Tratado de Libre Comercio con América del Norte,  no puesto que su posición siempre ha sido en desventaja,  frente a las grandes oportunidades de mercado y de abasto en las que nos hemos convertido.  Por un lado un frente consumista  por el otro un paraíso de materia prima y mano de obra barata. 



¿Estados Unidos es responsable de eso? Definitivamente no,  pues en las relaciones comerciales, en el ámbito de la competencia de mercado, las reglas se dictan por la ventaja o desventaja del socio con el que se comercia, se pacta y se arregla el libre comercio, es decir la negociación.   No tendría porque Estados Unidos defender nuestra soberanía o nuestros principios como  comunidad que anhela la  democracia.  El responsable de proteger, procurar y fomentar que nuestro Estado sea uno democrático y de derecho es el gobierno, aun cuando la corresponsabilidad exista con y entre el ciudadano de a pie, la razón de ser de un gobierno le obliga con mayor responsabilidad a defender lo que somos y lo que podríamos ser. 


La política exterior de nuestro país siempre ha sido endeble y muchas veces nula,  si recordamos que en los tiempos de la revolución mexicana, en el estridente mérito de la silla presidencial, de quienes eran guerrilleros o ideólogos de un México devastado y engañado,  se tenia que solicitar o aceptar la opinión del entonces Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, que reconocía o no al Presidente que era electo en el país mexicano de la revolución,  entendemos entonces su tan reiterada intención de participar en nuestras decisiones.  Previo a la apertura del Mexico neoliberal hubieron otros momentos puntuales donde Estados Unidos siempre opinaba con aire de juez y de  absoluta instancia sobre el camino que México  había de tomar. La relación desigual  siempre ha dejado a los mexicanos un mal sabor,  desde la perdida de gran parte de nuestro territorio, el aprovechamiento de nuestros recursos como el petróleo  hasta el trato inhumano y racista para los migrantes mexicanos,  son una muestra de  esa relación desigual y de gran reprobación de quienes hemos sido siempre los agraviados, no podemos entonces simplemente soslayar la verdad. 


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Hoy, después de tantos años y tantos hechos ocurridos,  surge en los Estados Unidos un personaje que evidencia públicamente el discurso que tanto han querido combatir,  por el que han declarado la guerra y hasta lo usan para enarbolar su bandera de la democracia,  un discurso que es xenófobo, imperialista, violatorio de derechos humanos y por ende antidemocrático. discurso que Donald Trump ha vociferado sin temor al rechazo y seguro de ser respaldado por una parte considerable de sus compatriotas,  hecho que lo ha convertido en uno de los candidatos fuertes  a la presidencia de su país,  sorprende ver el soporte de muchos ciudadanos estadounidenses que tienen empatía con sus ideas racistas, dandole apoyo y la posibilidad de convertirse en su presidente,  pero no es algo nuevo. El racismo en estados Unidos ha sido uno de los fenómenos mas costosos para su propia sociedad,  que se conformo en un suelo que tampoco les pertenecía y sobre una cultura que tampoco era la suya,  la cual fue aniquilada o aislada en reservas, sin temor de actuar  y con intención de fundar una nueva.  El panorama preocupa porque la incitación al odio y el respaldo que se le esta dando, al estar entre los dos aspirantes finales a la presidencia, termina por posicionar la esencia de esa nación. 


http://www.nayaritenlinea.mx
Es doloroso que nuestro gobierno tenga complejo de inferioridad frente a los Estados Unidos, siempre han querido “negociar” hasta la dignidad de nuestros compatriotas migrantes, que por el estado social fallido de nuestro México, están buscando vivir el sueño americano.  Indudable que la pusilanimidad con la que Enrique Peña Nieto ha actuado, desde la invitación de Trump hasta las declaraciones sobre el muro,  evidencian que tan lejos estamos de la independencia ideológica, económica y social de nuestro vecino. La vecindad has sido mas una desventaja para nuestro país, que sin lugar a duda posee mayor riqueza que ellos, pero que hasta por su propio gobierno ha sido entregada sin reparo alguno, basta analizar la nueva intervención de familias estadounidenses en temas como el petróleo, comunicación e importación.  Duele ver como una clase de nuestra propio país, en su mayoría gente de la farándula o empresarios, han puesto su residencia en los Estados Unidos obteniendo la nacionalidad americana, jactándose de poseer dos nacionalidades y de llevar en el pensamiento a México,  decir que su voto va contra Trump porque insulta y menosprecia a los latinos,  la pregunta es ¿No ellos también hacen lo mismo? 

Dicen que les duele ver un país, su país, denigrado y maltratado por un personaje que no es mediatico , sino el representante de una mayoría de la población que comulga con sus ideas y su discurso,  entonces toman la bandera de oposición aun cuando es obvio que en su país no tomaron la postura de la defensa de los millones de pobres y los millones de migrantes desde la década de los 90,  no opusieron resistencia porque ellos también debían su carrera a una sola casa televisora, el monopolio de la comunicación y el gobierno,  entonces lo hacen ahora intentado negociar un derecho y un espacio desde la trinchera equivocada. 

http://www.animalpolitico.com
Las ultimas encuestas sobre legitimidad del Gobierno federal reflejan la realidad de Enrique Peña Nieto, no representa a los mexicanos, si su actuación radica en mendigar un pedazo de condescendencia publica ante un Tirano, su error es evidencia de la profunda crisis de gobernabilidad, de proyecto de nación y del hundimiento de una precaria democracia que se pensó iba tendiendo raíces los últimos años en nuestro país. Sorprende ver el complejo e inferioridad de los mexicanos frente a un enemigo, que si en el futuro se convierte en presidente de los Estados Unidos de Norteamérica a la par se convierte en enemigo del pueblo mexicano. El escenario atraerá crisis social para nosotros, es hora que el presidente de la república presente su plan ante ese escenario, es hora de que el presidente presente su plan de independencia de un mal socio comercial y de un país que tanto a condenado a nuestros compatriotas.

Luis Mendoza. 


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